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Existe una compleja relación entre ansiedad y apetito. La ansiedad puede alterar el apetito, provocando tanto una disminución como un aumento en la ingesta de alimentos. Este vínculo es crucial para comprender y abordar trastornos alimenticios y emocionales, influenciando estrategias de tratamiento en salud mental y nutrición.

En este artículo te explicaremos la relación entre ansiedad y apetito y qué podemos hacer para tratar esta situación.

¿Qué es la ansiedad?

Se trata de una reacción natural del cuerpo ante el estrés. Nuestro organismo libera hormonas, como el cortisol o la adrenalina, para actuar ante ciertas situaciones de peligro o amenazantes. Entre los síntomas más comunes se encuentran la fatiga, la irritabilidad, las palpitaciones o la dificultad para dormir.

Uno de los efectos o síntomas menos evidentes, pero más perjudiciales, es su impacto sobre el apetito y los hábitos alimenticios.

¿Por qué la ansiedad nos quita el apetito?

La conexión entre ansiedad y apetito es realmente compleja y depende de cada situación. La ansiedad puede afectarnos de diversas formas, como son:

Respuesta del sistema nervioso

Al experimentar ansiedad, nuestro sistema nervioso simpático se activa y prioriza la respuesta ante la situación de peligro sobre las funciones del sistema digestivo, como la propia digestión. Esto suele producir que la sensación de tener hambre se reduzca.

Cambios hormonales que afectan a la relación entre ansiedad y apetito

La ansiedad provoca la liberación de hormonas del estrés, que alteran las señales de hambre en nuestro cerebro. Esto puede llevar a una disminución del apetito y, en muchas ocasiones, la pérdida de peso.

Efectos psicológicos

La constante preocupación puede distraernos de nuestras señales de hambre normales. Además, algunas personas pueden desarrollar aversión a la comida debido a la asociación de comer con síntomas de ansiedad.

Consejos para tratar la falta de apetito derivada de la ansiedad

Como hemos explicado anteriormente, la falta de apetito no es un síntoma aislado, sino que se trata de un elemento más dentro de un cuadro de ansiedad. Por tanto, resulta fundamental tratar dicho cuadro para poder tratar esta relación entre ansiedad y apetito de forma correcta. Los consejos que, a continuación, te ofrecemos están enfocados a mejorar tu situación y tratar de paliar este síntoma.

Identificar el origen de la ansiedad

Si no conocemos el foco de nuestro problema, no podremos ponerle solución. Para ello, es importante realizar un registro de las situaciones que nos generan ansiedad a lo largo del día y los síntomas que experimentamos. También es crucial apuntar cómo nos sentimos antes y después de comer, así como, detectar si la pérdida de apetito es constante o solo a la hora de comer.

Toma alimentos fáciles de digerir

Si tenemos ansiedad y no podemos comer, una opción muy recomendable es empezar con alimentos que sean fáciles de digerir y en pequeñas cantidades. Podemos ir aumentando las cantidades a medida que vayamos tolerando más la comida. Algunos alimentos que podemos tomar son las verduras, el plátano o el salmón.

Mantén tu cuerpo en movimiento

Realizar ejercicio o mantener el cuerpo activo es otra opción para tratar la ansiedad y la falta de apetito. No es necesario que realicemos largas sesiones de gimnasio o practiquemos deportes de alta intensidad. Pasear, bailar, saltar a la comba o hacer una rutina de 20 minutos en casa son actividades muy útiles para esta finalidad.

Ansiedad y apetito: ¿Por qué tenemos ansiedad por comer?

La ansiedad por comer, o alimentación emocional, se refiere a la tendencia de comer en respuesta a emociones negativas como el estrés, la tristeza o la frustración. Este comportamiento tiene varias causas:

Respuesta al estrés

El estrés libera cortisol, una hormona que puede aumentar el apetito y la preferencia por alimentos ricos en grasas y azúcares. Se trata de una de las afecciones más comunes en la actualidad y por eso es tan fundamental aprender a cómo gestionar el estrés.

Asociación emocional

Desde una edad temprana, muchas personas asocian ciertos alimentos con el confort y la recompensa, llevando a la alimentación emocional en la vida adulta.

Carencias nutricionales

Deficiencias en nutrientes pueden desencadenar antojos específicos y alimentación impulsiva.

Hábitos y rutinas

Hábitos como comer mientras se ve televisión o trabajar sin pausas pueden fomentar la ansiedad por comer.

Consejos para tratar la ansiedad por comer

Manejar la relación entre ansiedad y apetito requiere abordar tanto los aspectos emocionales como físicos. Te presentamos algunos consejos útiles:

Identificar los desencadenantes

Mantener un diario de alimentos y emociones ayuda a identificar situaciones o sentimientos que desencadenan la ansiedad por comer.

Practicar la alimentación consciente

Mantener una sana relación entre ansiedad y apetito implica comer conscientemente.  Se debe prestar atención plena a los alimentos, disfrutando de cada bocado y reconociendo las señales de saciedad del cuerpo.

Establecer rutinas de alimentación

Mantener horarios regulares para las comidas y refrigerios, estabiliza los niveles de azúcar en la sangre y reduce antojos impulsivos.

Gestionar el estrés

Técnicas de manejo del estrés, como meditación, yoga o ejercicios de respiración profunda, pueden ayudar a reducir la ansiedad general y la ansiedad por comer.

Buscar apoyo profesional

Consultar a un profesional de la salud mental o un nutricionista puede proporcionar estrategias personalizadas y apoyo continuo.

En IVADI ofrecemos respuestas a todas tus dudas relativas a la relación entre ansiedad y apetito. Si padeces alguna afección relacionada, nuestro equipo de profesionales de la unidad de terapia nutricional estará encantado de ayudarte y acompañarte en todo momento.

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